En todos los juegos hay siempre un criterio para decidir quién es el ganador, y este criterio forma parte de las reglas del juego. En el caso del póker, esta decisión está basada en la jerarquía que se le ha dado a ciertas combinaciones finales de cartas. Quien tenga la combinación de mayor jerarquía, ese será el ganador. Este orden de importancia de las cartas es el mismo en el juego real de póker que en el juego de
póker online.
Al final de cada mano, después de que se han repartido todas las cartas y se han hecho todas las apuestas, todos los jugadores que hayan llegado hasta este punto del juego deben mostrar sus cartas para saber cuál de ellos tiene la mano de mayor jerarquía, que será la mano ganadora.
Hay diferentes juegos de póker, así que, la forma en que se obtienen las cartas para formar la mano varía de uno a otro, pero cualquiera sea la forma de combinar las cartas, la jerarquía es siempre la misma.
Esta es la siguiente: Escalera Real, Escalera de Color, Póker, Full, Color, Escalera, Trío, dobles Parejas, Pareja y Carta Más Alta. Como puedes ver, la mano ganadora en póker es la Escalera Real.
Pero, ¿es necesario tener una buena mano para
ganar al póker? La respuesta es no, y es esto precisamente lo que hace que este juego sea realmente emocionante. Muchas veces el que gana la mano no es el que mejores cartas tiene, sino el que convence a los demás jugadores de que es él quien tiene la mejor mano. Y para esto hay que ser un experto en dominar las expresiones faciales. De ahí la frase “poker face” o, su traducción, “cara de póker”. Entiéndase, impenetrable. Puede estar apostando lo que tiene, y lo que no tiene, para convencerte de que su mano es ganadora, sin que realmente haya llegado a formar ni una pareja. El que se cree el “bluff”, se retira y lo deja todo sobre la mesa. Para lograrlo hay que ser un poco actor.